La menopausia es una etapa natural, que marca el fin de nuestra fase reproductiva pero no de nuestra sexualidad. Trae consigo una serie de cambios físicos y emocionales que pueden suponer retos, pero que también nos brindan la oportunidad de redefinir nuestra relación con la vida sexual y explorar un nuevo capítulo de autodescubrimiento y crecimiento personal.
Hola a todas Soy Irene Fernández, fisioterapeuta y psiconeuroinmunóloga clínica especializada en salud femenina. Hoy quiero hablaros de un tema que, aunque a veces se trata con cierta reserva, es fundamental en la vida de cada mujer: la sexualidad durante la menopausia.
La menopausia no es una enfermedad, es una transición natural
La menopausia es un proceso biológico inevitable en la vida de todas las mujeres, que generalmente ocurre entre los 45 y 55 años. Este período marca el final de los ciclos menstruales y se caracteriza por una disminución gradual en la producción de hormonas sexuales, principalmente estrógenos y progesterona. Este cambio hormonal no solo afecta nuestra salud física y emocional, sino que también tiene un impacto significativo en nuestra vida sexual.
Durante la menopausia, muchas mujeres experimentan síntomas como sofocos, sudores nocturnos, cambios de humor y dificultades para dormir. Sin embargo, quizás uno de los aspectos que más me llega a la consulta de esta etapa es cómo afecta la salud sexual. La disminución de los niveles de estrógenos impacta directamente en los tejidos vaginales y la función sexual, lo que puede provocar sequedad vaginal, una baja en el deseo sexual y dolor durante las relaciones íntimas.
"La menopausia es un momento de cambio que, aunque puede ser difícil, nos da la oportunidad de redescubrir nuestra sexualidad desde una nueva perspectiva, ajustándonos a las nuevas necesidades de nuestro cuerpo."
Irene Fernández
¿Cómo afecta la menopausia a la sexualidad?
La reducción de los niveles de estrógenos durante la menopausia es uno de los cambios más significativos que experimentamos. Esta hormona es crucial no solo para nuestro bienestar general, sino también para nuestra salud sexual. El descenso de estrógenos puede provocar síntomas como sequedad vaginal, adelgazamiento de las paredes vaginales y una disminución en la lubricación, lo que puede afectar tanto la comodidad como la satisfacción en las relaciones íntimas.
Según un estudio publicado en el Journal of Sexual Medicine, aproximadamente el 50% de las mujeres en la menopausia experimentan síntomas de disfunción sexual, siendo la disminución del deseo sexual uno de los más comunes. Otros síntomas incluyen la falta de lubricación (que afecta a entre el 25 y el 30% de las mujeres) y dispareunia, o dolor durante las relaciones sexuales, que se presenta en hasta un 45% de las mujeres durante esta etapa.
Síndrome genitourinario de la menopausia: un enfoque integral
El Síndrome Genitourinario de la Menopausia (SGM) es un término que engloba un conjunto de síntomas y cambios anatómicos y funcionales en el tracto genital y urinario, asociados con la disminución de los niveles de estrógenos. Por ejemplo:
- Se da una reducción del colágeno y una hialinización del tejido haciendo que disminuya la elasticidad, que se produzca un adelgazamiento del epitelio vaginal, que aparezca una alteración morfológica y funcional de la musculatura lisa, que el tejido conjuntivo se vuelva más denso y que haya una disminución de vasos capilares.
- La disminución de los capilares y de las paredes vaginales hace que disminuya la lubricación y elasticidad. Esto implica que se dé un acortamiento y estenosis vaginal lo que puede provocar dispareunia y fragilidad vaginal.
- Además se da una disminución del umbral sensorial, una disminución de la presión de cierre uretral y una disminución de la presión del punto de fuga de Valsalva facilitando que pueda aparecer incontinencia urinaria de esfuerzo y/o urgencia miccional.
El descenso de los estrógenos, además de implicar modificaciones estructurales como las que hemos comentado anteriormente, modifica el pH de la vagina haciendo que sea menos ácido y por tanto aumenta la posibilidad de sufrir infecciones tanto vaginales como urinarias.
Relacionado con la sexualidad, las mujeres que experimentan SGM a menudo informan de sequedad, disminución de la lubricación, malestar o dolor durante la actividad sexual, sangrado poscoital, irritación, ardor, picazón de la vulva o vagina y dolor pélvico.
“Explorar nuevas formas de intimidad y mantener una comunicación abierta con la pareja son claves para vivir una sexualidad plena durante la menopausia, reconociendo que este es un nuevo capítulo en nuestra vida, lleno de oportunidades para el crecimiento y la conexión.”
Nuevas maneras de disfrutar la sexualidad en la menopausia
Aunque la menopausia trae consigo nuevos retos, también es un momento para explorar nuevas formas de intimidad y conexión. La comunicación abierta con la pareja es clave durante este tiempo de cambio. Hablar sobre nuestras preocupaciones, expectativas y deseos puede fortalecer la conexión emocional y facilitar la adaptación a los cambios físicos.
Para mejorar la experiencia sexual durante la menopausia, existen múltiples intervenciones terapéuticas que pueden ser de gran ayuda. Entre ellas se incluyen:
- Lubricantes e hidratantes vulvovaginales: estos productos pueden ayudar a aliviar la sequedad vaginal y mejorar la comodidad durante las relaciones sexuales .
- Estilo de vida: alimentación, ejercicio físico, evitar la exposición a tóxicos
- Fisioterapia de suelo pélvico: la terapia dirigida al fortalecimiento del suelo pélvico puede mejorar la función sexual y reducir el dolor .
- Terapia hormonal: tanto la terapia hormonal sistémica como la local pueden ser eficaces para aliviar los síntomas del SGM y mejorar la función sexual .
- Tratamientos avanzados: opciones como el láser vaginal, la radiofrecuencia y los tratamientos con ácido hialurónico están ganando popularidad como métodos para rejuvenecer los tejidos vaginales y mejorar la salud sexual.
Priorizando el bienestar sexual y la educación durante la menopausia
El bienestar sexual es una parte fundamental de nuestra salud en general, y durante la menopausia, cuidar de este aspecto se vuelve aún más importante. Lamentablemente, la falta de educación y conciencia sobre la menopausia contribuye a mantener mitos y estigmas alrededor de esta etapa de la vida. Es clave deshacer estos tabúes y promover una mayor comprensión y aceptación de los cambios que vivimos.
Los profesionales de la salud tenemos un papel vital en proporcionar información precisa y respaldada por la investigación, y en asegurar que las mujeres se sientan apoyadas y comprendidas en todas las etapas de su vida.
La educación sexual adecuada empodera a las mujeres para comprender y aceptar los cambios que experimentan durante la menopausia, ayudándonos a construir una vida sexual saludable y satisfactoria en todas las etapas de nuestra vida. Además, nos permite romper barreras y fomentar una sociedad más informada y comprensiva.
Menopausia: oportunidad para el crecimiento y autodescubrimiento
Como ves, la menopausia no significa el fin de la sexualidad, sino el inicio de un nuevo capítulo lleno de autodescubrimiento y crecimiento. Al entender y aceptar los cambios que trae esta etapa, podemos descubrir nuevas formas de intimidad y satisfacción sexual. La clave está en mantenernos informadas, hablar abiertamente con nuestras parejas y buscar el apoyo adecuado cuando lo necesitemos.
La menopausia puede presentar retos, pero también es una oportunidad para reconectar con nosotras mismas y explorar nuevas facetas de nuestra vida sexual. No dejemos que los mitos y tabúes nos limiten; mejor, veamos esta etapa como una oportunidad para crecer y evolucionar.
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